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miércoles, 25 de mayo de 2011

Mystery Train

De esta película, al igual que de toda la filmografía de Jim Jarmusch, no voy a destacar ninguna escena, ni ningún diálogo, ni siquiera su música. Es mi director favorito y no por sus historias en sí. ¡No! Es mi director favorito porque de cada película, de cada historia, obtengo algo más, algo que se queda conmigo, algo que me hace valorar lo que tengo sin renunciar a buscar algo nuevo y mejor.

Bla, bla, bla. Lo sé, no entendéis ni una sola palabra. Os lo explicaré con un claro ejemplo:
"Mystery Train" una película entretenida sí, pero que realmente hizo que me diera cuenta de una obviedad tal que no pude sentirme ciertamente estúpida por no haberla captado mucho antes en mi maldita existencia. Y todo eso en tan sólo una escena (no es el argumento principal).

Esto es que, quizás no nos percatamos de lo importantes que somos nosotros mismos ante nuestro propio destino. NOSOTROS decidimos sobre él. ¡Menuda obviedad! me diréis, pero recapacitad, quizás no sea tan evidente como creéis. 

Es decir, nos lamentamos, nos autocompadecemos de nuestra desdicha, de nuestra mala fortuna en esos momentos no tan positivos pero, ¿hacemos algo para que no sea así?, ¿algo para cambiarlo?, ¿o simplemente nos limitamos a refunfuñar y cantar a los cuatro vientos lo desafortunados que somos sin mover un sólo dedo para hacer que algo funcione? 

-"¡Qué monotonía!¡Cuánto dolor!¡Qué sufrimiento!" -entre sollozos grito yo-.
-¡Pero qué cojones haces para cambiarlo! -blasfema Jarmusch contra mí-.